sábado, 29 de abril de 2017

Capítulo 14

—Me gustaría que mi madre fuera como tu —dijo Tiffany.
Acababan de cenar y Lali miró a la adolescente. Tenía lágrimas en los ojos.
A lo largo del día, la muchacha parecía haberse encontrado más cómoda con Peter. Habían estado conversando, y aunque él dijera que era un solitario, había demostrado una satisfactoria habilidad social. Peter se acercó a Tiffany y agarró su hombro.
—¿Qué sucede?
—¿Qué te ocurre? —preguntó Lali también.
—Tú preparas la cena como si no tuviera ninguna importancia… Aun si mi madre me hubiera dejado entrar en mi casa, se habría estado quejando del llanto del bebé, y de que hubiera un invitado más… Y nunca hubiera hecho un postre de chocolate —señaló el postre que había sobre la encimera.
Lali la rodeó con su brazo.
—Tal vez cuando tu madre se acostumbre a la idea de ser abuela, vuelva en sí. Tiffany agitó la cabeza con lágrimas en los ojos.
—Ella no es así. No quiere tenerme si eso significa más trabajo.
—Yo no te veo a ti y a Amy como más trabajo. Tú agrandas mi familia, y eso me gusta mucho —contestó Lali.
Tiffany miró a Peter y dijo:
—¿Y si no hago bien el trabajo? ¿Qué pasa si hago un lío?
—Mi oficina ya es un lío. Es por ello que te necesito. Lo arreglaremos juntos. No voy a dejarte colgada. No voy a dejarte sola hasta que sepas cómo hacerlo.
El rostro de Tiffany se llenó nuevamente de emoción.
—Voy a ver a Amy antes de comer el postre —murmuró y se marchó a la habitación.
—¡Mataría a su madre! —exclamó Lali.
—Pero en lugar de eso, vas a hacerte cargo de su hija y de su nieta, como si fueran tuyas —respondió Peter y se acercó.
—Necesita  recuperar  su  autoestima.  Es  toda  una  madraza  con  Amy,  pero cuando las cosas se estabilicen un poco, le sugeriré que haga el curso de padres jóvenes en el instituto.
—Vas a tener problemas para desprenderte de todo esto…
—Llevo practicando el desprenderme de las cosas toda mi vida… —respondió ella.
—Eso es lo que te gusta hacer creer a la gente. Pero cada vez que se va alguien, se rompe una parte de ti. ¿Te has planteado alguna vez por qué elegiste a un prometido que no tuvo garra para quedarse?
—Elegí a Pablo porque era un buen hombre. Era fisioterapeuta y se preocupaba por la gente. Estábamos en una profesión similar, y creí que éramos una buena pareja.
—¿Por qué dices que lo creíste? ¿Cómo es que no lo sabías?
—No había mucha excitación, había pocas sorpresas. Era todo predecible — respondió Lali.
—¿Y las chispas?
—Pablo me gustaba como persona… Pero la verdad es que cuando rompimos, pensé que era posible que él estuviera enamorado aún de la mujer con la que había salido antes. Ahora están casados… —respondió Lali, dando un rodeo.
—¿Simplemente no se presentó a la boda?
—Pablo me llamó al móvil cuando ya estaba vestida de novia y del brazo de mi padre. Candela oyó el timbre del teléfono, que sonó en la habitación donde nos habíamos cambiado.
—¿Sufriste un shock cuando te llamó?
—Fue un shock que Pablo esperase hasta el último momento… Por lo demás, estoy acostumbrada a que la gente me abandone… Supongo que debe de haber algo negativo en mí…
—No, Lali. Tú no tienes nada de negativo. A veces simplemente es el destino el que actúa…
¿Tendría razón Peter?
—Tu padre no te ha abandonado —le recordó Peter.
—Es como si lo hubiera hecho. Cuando volvía del instituto y lo encontraba en el sofá, yo no sentía que tenía padres…
—Ahora se ha recuperado. Y tengo la impresión de que quiere ser el padre que no ha podido ser antes.
—¿Has hablado de esto con él?
—No. Pero hablamos en el granero el día del baile.
—¿Se arrepiente?
—Nadie llega a esa edad sin arrepentirse de algo.
Lali sabía que Peter se refería no sólo a su padre sino a sí mismo.
Se oyeron unos pasos y apareció Tiffany en la cocina, con Amy en brazos.
—Estaba despierta —sonrió—. He pensado que podía estar con nosotros mientras
tomábamos el postre. ¿O debí dejarla en la cuna?
—No hay reglas fijas. Creo que debemos disfrutar de ella cuando está contenta y satisfecha.
Lali miró a la muchacha con su hija, y volvió a desear fervientemente tener un hijo. Y deseó que Peter fuera el padre.
—Iré a ver a Amy —dijo Lali después de ver la televisión.
Peter había estado armando la trona mientras Tiffany y Lali miraban la televisión.
Aunque habían estado usando un monitor para oír al bebé, Tiffany había ido cada tanto a ver a la niña.
Lali había querido estirar las piernas y por eso se había ofrecido a echar un ojo a Amy. Además necesitaba un poco de distancia de Peter, a quien no había dejado de mirar de lado mientras miraba la tele.
Lali observó a la niña dormida. Tocó su suave pelo, del mismo color que el de su madre… Era preciosa. Lali sintió una punzada en el corazón.
—¿Está durmiendo? —preguntó Peter, con la trona en la mano.
—Sí —respondió Lali cuando él se acercó a la cuna. Lali lo miró y vio su cara de tristeza.
—Esto te pone triste, ¿no? —le preguntó.
—Sí. Pero se me pasará. El hecho de tener a Amy y a Tiffany conmigo me ayudará a superarlo —miró el reloj—. Tengo que irme.
—¿Tienes una cita tarde?
—No. Tengo que ver a alguien en el Silver Dollar. Clint necesita que lo asesore en un asunto de seguridad…
—No hemos hablado de cuando Tiffany esté trabajando contigo. Tiene que sentirse cómoda con Amy cuando empiece a trabajar contigo. Pienso tomarme unos días de vacaciones para ayudarla. La dejaré un par de horas por la tarde para que pueda sentir que es capaz de cuidar a su bebé sola.
—Los primeros días intentaré estar con ella —le comentó Peter—. Aunque no creo que le sirva de mucha ayuda… ¿Qué te parece si esperamos al lunes para que empiece? Mañana tengo que marcharme de la ciudad y no sé cuándo volveré, el sábado o el domingo… El domingo probablemente.
—¿Es un asunto de rescate o de negocios?
—Negocios. Tengo que ir a D.C.
Lali sabía que D.C. no estaba demasiado lejos de Virginia, donde vivía su exmujer.
Debió de notársele la curiosidad porque Peter le aclaró:
—He presentado un proyecto al gobierno para desarrollar un programa de software.
—¿Haces muchas cosas de ésas?
—Trabajé una vez con ellos hace tiempo —miró a Amy y agregó—: Te llamaré cuando regrese.
En aquel momento Peter bajó la cabeza e inesperadamente la besó.
Ella sintió una sensación eléctrica corriendo por su interior. Su cuerpo se estremeció al sentir su lengua, el calor de sus manos en su cintura, en su pecho…
Peter dejó de besarla y murmuró:
—Quiero llevarte a la cama, pero tienes carabinas…
—Te alegras de ello, ¿verdad?
Peter la rodeó con sus brazos y le dijo:
—Lali, no sé bien qué hacer contigo. Ella se apartó y puso los brazos en jarras.
—Bueno, si no sabes, entonces no me mereces.
—No es verdad —él se rio.
—Apareciste en mi vida, y ésta empezó a cambiar Y no sé si estoy conforme con ello —le dijo serio.
A mitad del salón, se dio la vuelta y dijo:
—Pero ¡maldita sea!, me gustas.
Mientras oía los pasos de Peter por el vestíbulo, Lali supo que sus sentimientos hacia él eran más profundos. Pero también supo que había algo más que atracción entre ellos.
Lali sonrió a Amy y dijo:
—Le gusto…
Eso era suficiente por ahora.

NOTA: Lo sé me desaparecí por completo. Les pido disculpas a quienes leyeron la adaptación y se quedaron a medias, voy a terminar de subirla en esta semana, les dejo un capítulo y para mañana dejo programado 2.  

1 comentario:

  1. Mucho sin saber de tii,ni para saber que vives jajaj. Ahora me pongo al dia con los que subiste:)

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