lunes, 3 de noviembre de 2014

Capítulo 59

Irene, suspiró y pasó a relatarles cómo su padre, hacía cosa de dos años, le comentó una tarde que había conocido a una mujer en uno de los chequeos del abuelo Goyo en el hospital Universitario de Guadalajara. En un principio no quiso hacer caso a sus sentimientos, hasta que un día el abuelo Goyo, al ver a la joven enfermera en la cafetería del hospital, ni corto ni perezoso se empeñó en desayunar con ella. Aquel primer contacto hizo que el abuelo Goyo confirmara sus dudas. Se había dado cuenta de cómo su yerno, que había estado felizmente casado con su hija, evitaba mirar a la simpática enfermera que se deshacía en atenciones hacia ellos.

Capítulo 58

Aquel comentario de Eva, hizo que Lali frunciera el ceño, pero finalmente sonrió. Escuchar las cosas que aquellos decían ante la cara de guasa del abuelo Goyo, no tenía precio. Ver aquella familia tan unida y con sus bromas... Eso era lo que siempre había anhelado tener y, de pronto, aquellas personas se lo estaban dando todo.

Capítulo 57

Al verse solo en el salón maldijo en silencio. Su perra, Senda le miró y como si entendiera lo ocurrido se levantó de su sitio y se fue tras Lali. ¿Qué había hecho? Lo que menos le apetecía era aquella situación de enfado. Ella nunca había preguntado ni exigido nada. Había aceptado sus exigencias y no podía entender por qué de pronto a él se le hacían difíciles de cumplir.

Capítulo 56

Almudena, incapaz de escuchar un segundo más a su desconcertada hermana, la asió con fuerza de la mano y gritó fuera de sí:

—Como no te calles, la que te va a coser la boca voy a ser yoooooooo... ¡Me estás asustando! Ahhhhh que me viene otra contracción.

Capítulo 55

Veinte minutos después, y animada por Peter para que se comiera otra galleta, terminaron con todo lo que él había subido en la bandeja, pasadas las ocho de la mañana ninguno de los dos tenía sueño’ cuando Peter recordó algo de pronto.